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Digital Photo Professional – ¿Por qué no?

En este vídeo os muestro uno de los motivos por el que no uso el programa de revelado suministrado por Canon: Digital Photo Professional.

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Cala Baladrar, Invierno 2014

Una roca, dos rocas, tres rocas

Cala Baladrar, Invierno 2014 - I
Canon 5D MkII, 17-40mm @ 26mm, f/13, 25 sg, ISO 100
Cala Baladrar, Invierno 2014 - II
Canon 5D MkII, 17-40mm @ 30mm, f/13, 1,3 sg, ISO 100
Cala Baladrar, Invierno 2014 - III
Canon 5D MkII, 17-40mm @ 28mm, f/13, 15 sg, ISO 100

Según señalaba un compañero con el que coincidí, la roca más pequeña que se ve en la última imagen era un elemento nuevo; y por su aspecto no debía hacer mucho que se había desprendido del acantilado que se levantaba a nuestras espaldas. Un nuevo elemento que ha servido como excusa para crear este tríptico.

Atardecer en las Salinas (continuación)

Actualización: La anterior entrada me ha parecido demasiado larga y la he dividido en dos partes. Disculpad las molestias.


Con la composición ya resuelta, situé el trípode, monté la cámara y una vez todo preparado ya solo me quedaba esperar el momento oportuno para empezar la sesión. Mientras esperaba me dediqué a hacer algunas pruebas. Ese mismo día me acababa de instalar LR/Enfuse un plugin para Lightroom que permite fusionar diferentes tomas del modo en que lo hace un programa de HDR pero dejando la imagen mucho más natural. Así que decidí realizar una secuencia de exposiciones para probar este plugin.

A medida que transcurría el tiempo y el sol se acercaba al horizonte iban apareciendo más fotógrafos por la zona.

Llegado el momento, el sol tocó las montañas del horizonte, las nubes empezaron a colorearse y el viento amainó, hasta el punto de que había cada vez más momentos de calma. La luz era cálida e incluso las nubes se reflejaban en el agua; era el momento de empezar la sesión.

Rápidamente encendí la cámara y la puse en modo –Live View– me aseguré de que todo estaba a foco y coloqué un filtro graduado de densidad neutra inverso de tres pasos, reajusté la exposición y realicé la primera de las tomas. Al comprobar el resultado me pareció que el cielo quedaba demasiado oscuro para mi gusto, así que rápidamente cambié el filtro de tres pasos por otro de dos y repetí la toma, esta vez el resultado era más de mi agrado. A medida que el sol se ocultaba por el horizonte la luz y los tonos iban cambiando, realicé unas cuantas capturas más hasta que el sol desapareció por completo y con él la magia del momento.

formas de sal - 2
Formas de sal – 2

Como todo aficionado a la fotografía de paisaje sabe, después de la puesta de sol viene la segunda parte, el momento mágico. Apenas 15 minutos después el cielo se tiñó de un bonito color rosado que se reflejaba en el lago salado. Veía a mis compañeros moverse de un lado a otro esforzándose por capturar el momento, y yo estaría haciendo lo mismo si no fuese porque en esta ocasión ya tenía lo que quería, así que simplemente me dediqué a recoger el equipo mientras contemplaba el espectáculo.

De regreso al coche me encontré con otros fotógrafos, intercambiamos unas palabras y tras desearles suerte me adentré de nuevo en el sendero. Eran las 20.50h. y me quedaba un largo camino de regreso a casa.

Atardecer en las salinas

Formas de sal
Formas de sal

Esa tarde en un impulso decidí hacer una visita a las Salinas de Torrevieja, era una localización que tenía en mi agenda desde hace mucho tiempo.

El viaje suponía 500 Kms ida y vuelta, eran las tres de la tarde y calculé que recorrer esa distancia con mi viejo Ford Fiesta del ’90 me costaría alrededor de tres horas. Antes de partir consulté The Photographers Ephemeris y vi que ese día el sol se pondría a las 20.27h. lo que me dejaba un margen de apenas dos horas y media para reconocer el lugar, buscar una composición y preparar el equipo.

Tardé más de lo previsto en cruzar la ciudad de Valencia por culpa de unas obras así que en lugar de llegar a Torrevieja sobre las 18.00h lo hice casi a las 19.00h. Afortunadamente resultó fácil aparcar y dejé el coche muy cerca del camino de entrada que se encontraba a apenas 10 mts. de distancia. Rápidamente descargué el equipo y me puse en marcha.

El camino a las salinas es de acceso restringido pero por lo marcado que estaba el sendero se me antojó que era muy transitado. Con la conciencia tranquila (en estas situaciones siempre pienso que es más fácil pedir disculpas que pedir permiso) empecé a recorrer la senda, que transcurría paralela y pegada a la valla que rodea las salinas, buscando un punto por donde atravesarla. Después de andar apenas un centenar de metros lo encontré y era más grande de lo que esperaba, casi tan grande como una puerta. Rápidamente crucé el umbral y seguí el sendero que conducía hasta la orilla del lago; el tiempo apremiaba.

Cuando llegué a la orilla me pareció estar en otro planeta. La sal se acumulaba a lo largo de toda la orilla de forma y manera caprichosa alternando entre tonos blancos y rosados. El agua estaba teñida de un color rosa pálido que en las zonas secas se hacía más rojizo. El responsable de este color es un alga que se desarrolla en ambientes salobres. Entusiasmado con lo que veía empecé a recorrer la orilla intentando familiarizarme con el nuevo entorno al mismo tiempo que buscaba una composición.

Algo que me preocupaba desde que llegué eran las persistentes rachas de viento que agitaban el agua, de seguir así, los reflejos quedarían descartados aunque generalmente a medida que el sol desciende y se acerca el ocaso los vientos tienden a amainar.

Lo positivo era que el cielo estaba limpio y salpicado de nubes, sin esa calina que lo enturbia todo y que es tan frecuente en los meses de verano… el atardecer prometía. Ahora tan solo tenia que buscar un buen encuadre, nada fácil cuando no se conoce el lugar y apenas se tiene tiempo.

En una de mis idas y venidas a lo largo de la orilla me llamó la atención una acumulación de sal rodeada por apenas un dedo de agua que tenía un tinte rojizo muy bonito, de ella partían ramificaciones de sal parecidas a venas que brillaban reflejando la luz del sol que justamente se estaba poniendo detrás. Pensé que sería interesante componer colocando el sol justo tocando el horizonte, aprovechando esos reflejos cálidos en la sal y crear un diálogo entre los dos elementos: el sol y la formación salina con todas esas ramificaciones.

Era importante que el sol aún estuviera visible en el momento de la captura porque sin La luz del sol esos reflejos brillantes y cálidos desaparecerían y la imagen perdería fuerza. Por mi ubicación el formato vertical era el único que me permitía unir todos los elementos: sal, agua, sol y nubes. ¡Ya tenía mi composición!

Continuará…