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Lightroom + Capture One: Mi flujo de trabajo (1)

Introducción

LR+C1-Compo-Image

Hace poco tiempo que en mi flujo de trabajo he empezado a utilizar dos herramientas diferentes para revelar y clasificar mis fotografías: Capture One de Phase One y Lightroom de Adobe (en adelante C1 y LR respectivamente). Seguramente os preguntaréis por qué utilizo dos herramientas cuando todo el flujo de trabajo podría desarrollarlo desde una sola de ellas: LR. Con LR puedo importar, revelar, clasificar, procesar, imprimir y exportar mis Negativos Digitales (en adelante los negativos) e imágenes, todo desde un mismo entorno y de forma, evidentemente, menos complicada.

Antes de continuar quiero explicar que distingo entre los conceptos de Fotografía, Negativo Digital e Imagen. La Fotografía, es el archivo tal y como es capturado por la cámara y que puede estar en formato RAW, DNG, JPEG o TIF. El Negativo Digital, es la fotografía en formato RAW o DNG y por último, la Imagen, es el resultado después de revelar la fotografía o el Negativo Digital.

También distingo entre los conceptos de Revelar y Procesar (aunque en ocasiones utilice ambos términos de forma indistinta). Revelar, es realizar los ajustes en un negativo digital; Procesar, es ajustar una imagen para darle nuestro toque personal. La frontera que hay entre Revelar, Procesar y Manipular una fotografía es fruto de un apasionado debate entre “puristas y artistas digitales”. Tengo mi opinión personal sobre el tema, pero es materia para otra entrada; aunque en resumen, mi posición al respecto coincide bastante con la que expresa Mónica Vidal en este artículo: “¿Qué papel debería jugar el procesado fotográfico? Una reflexión en abierto”.

El motivo por el que actualmente uso C1 para revelar mis negativos es, primero, porque me gusta más el aspecto y los tonos de las imágenes reveladas en este entorno; y aunque puedo conseguir el mismo aspecto desde LR, para mis preferencias, los ajustes realizados en C1 me resultan visualmente menos agresivos, y en conjunto el resultado está más próximo al que me gusta para mis imágenes. Por el contrario, los ajustes en LR tienden a saturar demasiado los colores para mi gusto (es una tendencia que vengo observando con cada nueva versión… totalmente subjetiva, claro) y si no tengo cuidado durante el revelado puedo acabar con una imagen demasiado “digital”.

El segundo motivo es la independencia que me da este flujo de trabajo. Al separar el entorno de revelado digital, de la administración y organización de las fotografías e imágenes, tengo la libertad de elegir las herramientas de revelado y de administración que mejor se adapten a mis necesidades en cada momento.

Todas las herramientas de revelado tienen puntos fuertes y limitaciones. La elección de una u otra dependerá en gran medida de la actividad, los gustos y la forma de trabajar de cada fotógrafo. Por ejemplo, hay fotógrafos que prefieren revelar sus fotografías con la utilidad suministrada por el fabricante de la cámara. Una vez terminan el revelado, crean a una imagen maestra y realizan los ajustes finales con Photoshop. Otros, por el contrario, prefieren no realizar ningún tipo de revelado posterior; antes de cada captura hacen todos los ajustes necesarios desde la propia cámara. Por este motivo dependen aún más de la herramienta de revelado suministrada por el fabricante, ya que solo esta puede leer esos ajustes y mostrarles la fotografía en el ordenador con el mismo aspecto que visualizó en la cámara en el momento de la captura. Personalmente como habéis podido adivinar, prefiero y utilizo herramientas de revelado independientes del fabricante.

En lo que respecta al revelado Digital hay soluciones disponibles en el mercado tan potentes y válidas como lo son LR y C1. En cuanto a la administración y catalogación, personalmente considero que LR es la mejor opción para administrar las fotografías e imágenes digitales. Es un entorno robusto, eficiente y flexible gracias a su sistema de módulos; que permite administrar, clasificar, exportar e imprimir las imágenes de una forma que, en mi opinión, hoy por hoy no tienen rival.

Al final, Independientemente del entorno que utilicemos, en la mayoría de los casos acabaremos con una imagen maestra (TIF, JPEG…). que tendremos que archivar y catalogar para futuros usos. Este flujo de trabajo que he adoptado me permite cambiar de revelador en cualquier momento y poder seguir utilizando Lightroom para administrar mis negativos e imágenes que es en definitiva el motivo de todos estos cambios.

En las siguientes entradas describiré paso a paso mi flujo de trabajo en ambos entornos.

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